Uso de cookies

FamiliaFacil.es utiliza cookies propias y de terceros. Si continuas navegando consideramos que aceptas su uso.

Aceptar Leer más

¿Temes hablar con tu empleada de hogar?

Nuestro equipo de profesionales en la selección de servicio domestico han observado las diversas relaciones que los empleadores tienen con su empleada de hogar.

Hemos recopilado multitud de testimonios de familias que nos han contado los motivos por los cuales quieren cambiar a la empleada de hogar que tienen.

Un patrón muy frecuente es haber aguantado demasiado tiempo ciertas situaciones hasta que se hacen insoportables. ¿Por qué no se solucionaron a tiempo? bueno, en nuestra opinión, por lo que llamamos el "miedo a ser abandonados"o la creencia de que más vale malo conocido que bueno por conocer.

Estos sentimientos y creencias, en muchas ocasiones, nos llevan a tomar malas decisiones, como por ejemplo: subir el sueldo a una empleada que no se lo merece, prestarle dinero para sus temas personales fuera de su sueldo, pasar por alto actitudes inaceptables que terminamos perdonando, no corregir tareas mal hechas para no molestarla, etc.

Es curioso que existiendo, en nuestros días, suficiente oferta de empleadas de hogar se tenga tanta preocupación a la hora de enfrentar un cambio. Es como si la persona que tuviéramos en casa fuera la última del mundo en este tipo de trabajo. Es verdad que el apego de los niños a esa persona suele ser un factor muy importante en esta resistencia al cambio pero no debe priorizarse sobre otros criterios que, sabemos, al final nos van a dar mal resultado.

Entonces, ¿cómo evitar que estas situaciones se den? Lo primero a tener en cuenta cuando entrevistamos a una nueva empleada de hogar es su nivel de flexibilidad, la actitud y capacidad de aceptar la crítica constructiva. Si lo pensamos, cuando en nuestro trabajo un superior dice algo, la reacción natural es corregirlo y creemos que es nuestra manera de preservar nuestro puesto de trabajo. Esto no debería ser distinto con las empleadas del hogar.

Cuando corrijas a tu empleada de hogar se puede hacer de una manera constructiva para que sepa que estáis simplemente tratando de ayudarla a conseguir que el trabajo se realice de la forma correcta. También puedes usar la técnica de la pregunta: ¿cómo crees que podríamos planchar esta camisa para que quede mejor? ¿crees que las ventanas se ensuciarán menos si las secas bien? así no habrá que limpiarlas tan a menudo ...

La empleada de hogar reconocerá que muchos de tus consejos le pueden ahorrar tiempo, obtener mejores resultados de su trabajo y desde luego tener más contento a su empleador. Es importante que cuando observemos que la empleada de hogar ha corregido su actitud o forma de trabajo reforcemos su cambio dándole la enhorabuena y reconociendo su esfuerzo.

Si cada vez que contratamos a una persona nueva le informamos que cada ciertos meses se sentarán a hablar sobre cómo van las cosas de la casa, esto se convertirá en un hábito y será normal para ambos. De esta forma evitamos que se perciba como "una regañina" cada vez que le corregimos en algo, ya que sólo comentamos las cosas malas. En toda revisi??n es bueno también decir todo lo que está haciendo bien y premiar aquellas iniciativas que tenga la empleada y sean de nuestro agrado.

Ten en cuenta que si no atajas los problemas y las cosas que no te gustan del trabajo de tu servicio doméstico se harán cada vez mayores y llegará un punto donde la despedirás por una causa insignificante. Claro, todo lo demás lo tenías encerrado dentro de ti y cualquier cosa pequeña termina siendo el detonante.

Se trata de un proceso de aprendizaje, y se necesita tiempo para adaptarse a un nuevo hogar y a un nuevo empleador. El objetivo final debe ser que la relación empleado / empleador se mantenga en un entorno de respeto, sin confrontación y de una manera profesional.